La Torre de Bellaguarda es testigo histórico de la Edad Media en Altea. El primitivo núcleo de Bellaguarda era un enclave defensivo medieval para controlar las costas de La Marina. En la documentación histórica se constata la presencia de esta torre defensiva en el año 1563, pero la existencia del núcleo de población ya está registrado documentalmente al menos desde 1383.

En el trazado de sus calles aún se pueden apreciar restos de la antigua muralla y una recreación de la torre en la Plaza de la Canterería. El recinto medieval ocupaba la actual Plaza de la Canterería y las casas que la rodean, las cuales se considera que estarán utilizando parte de las estructuras de aquella primitiva construcción.