Caminos de Altea

En ocasiones desconectar es necesario, cambiar nuestra visión del día a día y sumergirnos en la naturaleza o en algún entorno nuevo. En Altea puedes encontrar un sinfín de posibilidades, ya que este pueblo con encanto te brinda tanto lo mejor del mar, como de la montaña. También está consolidada como la capital cultural de la Costa Blanca, ya que su oferta cultural es muy variada y completa.

A lo largo del año se organizan en Altea muchas visitas guiadas gratuitas. Si te apetece pasar un día diferente y alejarte un poco de la rutina, sigue leyendo. Vamos a enumerar cuatro caminos maravillosos en los que podrás descubrir por qué Altea es mágica.

El Algar

Sabrás conocer la riqueza de este espacio natural donde destacan las aves. Además, podrás descubrir el molino harinero más antiguo del municipio, el Pi del Senyoret, segundo pino piñonero más grande del territorio valenciano, o admirar el encanto de la partida L’Horta con su ermita de Sant Roc y sus acequias.

El río Algar nace en la sierra del Ferrer y desciende a lo largo de sus 12,2 Km de longitud por la ladera occidental de la sierra Bernia. Su aporte más importante proviene de las Fuentes del Algar en Callosa d’en Sarrià.

Debido a la presencia de un caudal permanente el Río Algar alberga fauna y vegetación de ribera de especial interés. Tal es la importancia de este enclave que ha sido incluido en el Catálogo de Zonas Húmedas de la Comunidad Valenciana.

A lo largo de la ruta, encontrarás carteles que te informarán de las especies más abundantes en esta zona como puede ser la garza real, la garcilla bueyera, la garceta común, la polla de agua, el ánade común y el cormorán, respecto a las aves.  También nos informan de algunas mariposas como la saltacercas, o la macaón y numerosos insectos polinizadores.

Casco Antiguo

El casco antiguo de Altea es una de las joyas de la Costa Blanca. Sus calles empedradas trazan un laberinto de casas blancas y azules llenas de plantas y flores de colores, y su aire mediterráneo lo impregna todo.

Podrás ascender al Casco antiguo de Altea desde la Costera del Mestre de la música, una bonita escalinata que asciende entre casas encaladas o por la Calle Pont de Moncau que nos llevará hasta la Plaza de la Cruz, después tendrás que atravesar el Portall Vell y subir la Calle Mayor que está llena de puestecitos de artesanía y restaurantes hasta llegar al centro del casco antiguo de Altea y la Plaza de la Iglesia y su mirador.

Altea es un pueblo con encanto y no en vano cuenta con diversos atractivos considerados Bien de Interés Cultural, como el Portal Vell, la calle Salamanca, la Glorieta del Maño o la Plaza de Iglesia, entre otros.

Si te apetece tomarte un descanso, puedes probar uno de de los magníficos restaurantes que encontrarás en el casco antiguo de Altea y degustar el sabor más mediterráneo.

Quintanes i Barranquet

 

Podemos iniciar el recorrido en la partida de l’Horta donde destacan la ermita de Sant Roc y el Pi del Senyoret, para proseguir por la partida del Barranquet dominada por la pintoresca ermita de Sant Lluis. Continuaremos por el Camí Vell d’Alcoi, uno de los caminos principales del siglo XVII y que comunica directamente con la plaza de la Iglesia.

Para Altea, las ermitas representan un patrimonio de incalculable valor, rodeadas de las más antiguas tradiciones, conservadas hasta nuestros días. Desde la refundación de la villa, la población fue colonizando todos los rincones del término, creando con el tiempo núcleos de casas rodeados de huertas y bancales llamados popularmente partidas.

Estos enclaves habitados fueron transformando el paisaje y con el esfuerzo de los vecinos nacieron caminos, acequias, eras… y como no, las ermitas. Tanto las partidas como las ermitas siguen vivas hoy por hoy.

Además, el Ayuntamiento de Altea organiza todos los años la Ruta de les Ermites, un ciclo de conciertos desde el sábado anterior a la Semana Santa hasta el siguiente fin de semana, realizándose un concierto por día. Esta actividad atrae una gran cantidad de público, amante de la buena música. El ciclo realiza un recorrido por toda la geografía alteana, visitando siete parajes en donde se encuentran las citadas ermitas, cada una de ellas dedicada a un Santo.

El Camí Reïal

Esta ruta, conocida como el Corredor Verde, transcurre por el antiguo Camino Real del Mar. A través de este camino peatonal podrás conocer la singularidad del afloramiento volcánico del Cap Negret, contemplar villas señoriales y bunkers de la Guerra Civil o relajarte con un paseo junto al mar en la playa de l’Olla.

El afloramiento volcánico, con su característico color negro, de rocas ofitas proviene de la erupción volcánica de origen submarino que estuvo asociada a la ruptura de Pangea.

El cabo, o el túmulo de Cap Negret está formado por una gran mole basáltica con restos de extracción de piedra; extracciones que se realizaron a lo largo de los siglos y que industrialmente se explotaron en la época del años 30-36 del Siglo XX, en paralelo al filón basáltico de la Cantera de Calces, el material de ambas extracciones dio origen al proyecto y la construcción del embarcadero que funcionó en estas décadas y del cual quedan restos, además de la caseta de administración actualmente en uso como vivienda de recreo.

Su declaración como Espacio Natural protegido toma en consideración el Afloramiento Volcánico de Cap Negret y de la Playa Fosil.

Con esta ruta, podemos también disfrutar de la riqueza arquitectónica que recrean los variopintos palacetes que desde más de cien años forman parte del paisaje litoral de la playa de la Olla.

Esta playa, mide un kilómetro y medio y entremezcla bolos, roca y arena. Se encuentra ubicada entre dos puertos deportivos y desde allí puedes ver el Peñón de Ifach.

Frente a ella emergen “L’Illeta”, a la que se puede acceder a nado y “L’Illot”. Es perfecta para desconectar, leer o realizar juegos con niños.

En ella tiene lugar en agosto el reconocido espectáculo piromusical de El Castell de l’Olla.