Altea es un pueblo con encanto, de eso no hay duda. Sus casas blancas y calles empedradas, coronadas con la ya conocida cúpula del Mediterráneo, le otorgan un aire bohemio y muy especial.

Es un lugar perfecto para realizar escapadas o periodos vacacionales ya que ofrece un amplio abanico de hoteles, restaurantes, tiendas… y muchas ofertas de ocio. El parque natural de la Sierra Helada abraza esta localidad, en la que encontrarás multitud de opciones para realizar senderismo con vistas espectaculares y también para divertirte en el mar.

A continuación te enumeramos 5 poderosas razones por las que no puedes dejar de visitar las playas de Altea. Nos centraremos en ellas, en cómo sacarles el máximo partido y en sus múltiples ventajas.

  1. No son de arena

En Altea las playas son de canto rodado, no de arena. Para empezar, este tipo de piedras aportan un aire muy relajante. Observar las grandes extensiones de piedra gastadas  durante siglos y escuchar como ruedan las unas sobre las otras cuando las olas se acercan a la orilla puede desestresar a cualquiera. También observarlas atentamente y tocarlas para apreciar su tacto agradable y suave… Hasta llevarte una de recuerdo puede ser una delicia, no hay ninguna igual.

El canto rodado aporta muchas ventajas, ya que no verás tanta gente paseando por delante de ti y tapándote las olas, por ejemplo. También propicia la tranquilidad porque no se realizan juegos continuamente como en las playas de arena. Hablamos de palas, balones… que aunque pueden resultar muy divertidos, es cierto que nos restan un poco de descanso y evasión, si lo que estás buscando en una playa o en tus vacaciones es tranquilidad.

Por otra lado tenemos la gran ventaja de mantenernos limpios y no repletos de arena por todas partes, sobre todo si te das un baño cuando, con la piel mojada, la arena se adhiere inevitablemente a todo tu cuerpo. Tu toalla se mantendrá sin granitos de arena. Si deseas más comodidad aún puedes llevarte tu esterilla y listo.

  1. No están abarrotadas

Las playas de Altea son muy tranquilas. La localidad cuenta con más de 8 km de costa y nunca la encontrarás abarrotada. A veces puede ser agotador ir topándose con sombrillas, balones, toallas… Esto en Altea es muy raro que pase. Sus playas, consideradas por muchos como excepcionales, sirven de freno para muchos otros, más atraídos por la arena. De este modo, encuentran su equilibrio perfecto: relax, comodidad, aguas cristalinas y paseos interminables llenos de magia. La única que tiene arena y sí suele estar un poco más llena es la playa de la Olla. Al norte encontramos la playa de Barreta de Gualda, la más indicada para llevar a cabo deportes náuticos, al estar muy próxima al puerto deportivo Campomanes. La playa Galera-Solsida y la Cala de la Barra Grande son nudistas y también suelen estar muy poco concurridas. A la playa de Mar y Montaña (integrada en la playa de la Olla) puedes llevar a tu perro contigo y disfrutar de tu mascota, siguiendo lógicamente, unas normas básicas.

En Altea, no encontrarás un turismo masificado, si no un turismo de calidad y comprometido con el medio ambiente. Esta percepción no sólo la tendrás en sus playas y paseo marítimo, también en sus calles, hoteles y restaurantes.

3. Actividades acuáticas

Altea posee un marco inmejorable para la práctica de deportes náuticos y actividades acuáticas.

En Altea podrás desde alquilar desde barcos a vela hasta embarcaciones a motor, snorkel, kayak, piragüismo, windsurf, flyboard, remo, moto acuática, pesca…

Te encantará descubrir las aguas alteanas. Hay tres puertos deportivos: El Puerto Deportivo Marina Greenwich, el Club Náutico de Altea y el Puerto Deportivo Porto Senso. Entre todos los eventos deportivos náuticos cabe destacar la prueba de vela “200 millas a2”, organizada por el Club Náutico Altea, y el trofeo de vela “Pata Negra”, organizado por el Club Náutico Campomanes.

4. Servicios

En Altea puedes elegir… Playas más céntricas con todo tipo de servicios como tumbonas, sombrillas, socorrista… Y también playas más naturales y desconocidas y calas de reducido tamaño y con muy poca gente en las que podrás desconectar.

Puedes buscar alojamiento en Altea donde tendrás las playas cerca y además podrás disfrutar de un entorno con mucho encanto, pasear por sus calles de piedra y probar sus múltiples restaurantes.

Para gozar de la gastronomía y pasar una estancia agradable, Altea tiene para todos los gustos: restaurantes de cocina tradicional o de autor, vegetariana o internacional, rústicos o de diseño, con vistas panorámicas, tabernas, bares de tapas, heladerías artesanas, coctelerías, cafés, spa, campings, apartamentos turísticos, hostales, hoteles con encanto, hoteles de lujo… un establecimiento para cada estilo.

Altea es ideal tanto para disfrutar de tus vacaciones como para venir a pasar un día si estás en Benidorm o Calpe, por ejemplo.

5. Vistas espectaculares

Las vistas de Altea impresionan a todo el mundo. Desde la playa, puedes deleitarte con el Parque Natural de la Sierra Helada. Altea auna mar y montaña, y si te acercas a sus miradores en el casco antiguo, te quedarás con la boca abierta.