Altea es un pueblo con encanto. Este se percibe en sus calles empedradas, en sus playas tranquilas y como no, en su gastronomía. En Altea cada plato cuenta una historia y cada restaurante puede enamorarte.

ALTEA, GASTRONOMÍA MEDITERRÁNEA Y SABOR A MAR

A lo largo del año, se organizan diferentes jornadas gastronómicas y rutas de tapas para que todo el mundo pueda, además de disfrutar de todo lo que brinda esta localidad, probar la riqueza gastronómica que ofrece el municipio.

Altea es un importante destino turístico por sus 8 kilómetros de playa y sobre todo por ser uno de los pueblos más bonitos y con más encanto de España. Cuenta con una amplia oferta de alojamiento, que abarca desde sencillos apartahoteles y hostales económicos en pleno casco antiguo hasta lujosos hoteles de cinco estrellas.

A continuación detallamos en qué consisten estas jornadas y cuándo puedes disfrutar de ellas.

Restaurante Mallol

EL PLAT DE CALENT (febrero)

El Plat de Calent hace referencia al plato “fuerte y con cuchara” que comían los labradores cuando volvían de trabajar en el campo. Marchaban de casa cuando aún no había salido el sol. Y con ellos se llevaban el almuerzo de casa. Ese almuerzo les permitía aguantar el duro trabajo a lo largo de toda la jornada y cuando volvían, al ponerse el sol, era el momento de disfrutar de un plato caliente en la mesa. Ejemplos de él serían el hervido, el cocido, el arroz con habichuelas…

Muchos restaurantes en Altea siguen ofreciendo estos platos, tanto en el casco antiguo como en las playas. En los meses de invierno no hay nada mejor para entrar en calor. Sólo has de elegir, sentarte y saborear lo mejor de una tierra bañada por la tradición.

La cuina de les Barques

LA COCINA DE LAS BARCAS (junio-julio)

Llega el verano, y con él lo mejor del mar. En junio y julio los platos se llenan de frutos del Mediterráneo convertidos en “cruets”, guiso de pulpo, salazones…

Con estos platos, se rememora a los pescadores de Altea y su estilo de vida. La pesca puede ser muy dura, pero los momentos de sentarse en el barco o falucho para comer y preparar manjares eran los mejores del día. Es evidente que el producto no podía ser más fresco. Del mar a la cazuela.

FRUTOS DE OTOÑO (octubre-noviembre)

A medida que caen las hojas y llega el frío, nos llegan algunas alegrías en forma de boniatos, calabazas, granadas y membrillos.

En otoño llega la fiesta de estos frutos, que se convierten en nuevas delicias culinarias elaboradas por los mejores restaurantes alteanos. La innovación y creatividad hacen que un gran número de visitantes se deleite participando de estas jornadas y conociendo, además, la Villa de Altea.

A la tardor arriba la festa d’aquests fruits, que es converteixen en noves delícies culinàries elaborades pels millors restaurants alteans. La innovació i creativitat fan que un gran nombre de visitants es delit participant d’aquestes jornades i coneixent, a més, la Vila d’Altea.